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Ariana y Dionysos (Ariana y Dionysios)
Felipe Boero
Libreto de Leopoldo Díaz. Traducción italiana de Vicente di Napoli Vita.
Estreno: Teatro Colón, 7 de agosto de 1920. Empresa Camilo Bonetti. Intérpretes:


Campiña, Fidela (soprano) Ariana


Voltolini, Ismael (tenor) Dioniso


Galeffi, Carlo (barítono) Zeus



Fuente: http://www.musicaclasicaargentina.com/operas/boeroAriana.htm (2005)

Cuadro Primero:
Ariana, la princesa que por el amor del Teseo abandonó su patria después de salvar al
héroe de las garras del minotauro, dándole el hilo que le permitió guiarse a través del
laberinto de Creta, ha sido traicionada por su esposo y su hermana Freda, quien la
acompaña en su destierro voluntario. Quédase abandonada en la isla solitaria de
Naxos, mientras los culpables huyen a toda vela, surcando el mar Egeo, en dirección a
Grecia.
Las sirenas se conduelen de la desgracia que aflige a la princesa. Ariana cree oir por
momentos la voz del amado; luego recuerda a su padre, a su tierra natal, y convencida
de la magnitud de su irreparable desventura, impreca pidiendo a los dioses y a las
divinidades terribles castigo para los traidores, y para ella, la muerte como eterno olvido
de sus males.
Precipitándose desde la montaña, va a arrojarse al mar, cuando aparece Zeus (Júpiter
tonante) y la detiene con gesto severo.
El dios le prohibe disponer de su vida, la amenaza con el castigo de los culpables y el
nuevo destino reservado por él a sus nobles virtudes.
Un dios, el vencedor de la India, el sin par Dioniso, que llega triunfante, no podría
aspirar a un premio más digno de sus conquistas y de su fama. Ariana será su esposa y
celebrarán en una fiesta dionisiaca las espléndidas bodas que Himenco presida. Zeus
desaparece.
Cuadro Segundo:
Las Gracias conducen a Ariana. La escena se transforma en una plaza encantada.
Se escuchan ya próximas las músicas del cortejo de Dioniso. Aparecen ninfas,
pastores, faunos, bacantes y egipanes en grupos pintorescos, cantando unos,
danzando otros. Por último Dioniso en su carro triunfal arrastrado por esclavos indios.
Al mismo tiempo las Gracias visten a Ariana con su tocado de novia.
Dioniso le ofrenda su amor y su gloria; Ariana le proclama su esposo y salvador; todos
se unen al regocijo de los amantes entonando el clásico evohé.
Dioniso da la señal de comenzar la fiesta báquica alzando la copa que le ofrece una
bayadera. Los cantos, danzas y libaciones continúan hasta la noche. Paulatinamente
van retirándose todos. Ariana y Dioniso quedan solos. El bosque se perfuma y trae el
eco de los cantos lejanos. Los amantes se unen en un supremo abrazo.